Estamos en una época donde la tecnología está mejorando nuestro estilo de vida, pero a la vez está volviéndonos más cómodos y menos formales, desde mi punto vista, te platico por qué. 

He crecido con la tecnología (nací en el año 1985), he realizado trabajos escolares y he evolucionado con ello, desde escribirlos en hoja blanca con estampillas, hasta llegar a los trabajos de maestría de manera digital, y a decir verdad con los años se ha hecho más práctico y fácil porque ahora todo está a un solo clic, pero me invade la culpa de tener todo tan accesible, ya que cuando era más pequeña realmente hacer la tarea era todo un reto

Esto también ha afectado al mundo empresarial, es por esto que hoy en día envío cotizaciones por WhatsApp, y me considero una excelente vendedora, pero de la vieja escuela, me gusta conocer al prospecto, verlo a los ojos, palpar sus necesidades, conocer más sobre su estilo y sus gustos, pero desafortunadamente el consumidor quiere todo de manera inmediata, sonará increíble, pero he recibido mensajes cortos preguntando “¿cuánto cuesta?” como si vendiera kilos de tortillas, y he caído en armar paquetes predeterminados (básicos) para enviar a prospectos que lo solicitan de esa forma, lo cual no me agrada del todo porque nuestro servicio es más personalizado.

Pero quiero hacer esta nota porque el problema viene cuando ya estás trabajando en el proyecto, el empresario no lee el contrato, no lee correos, con decirte que no lee los mensajes de WhatsApp, y si lo hace te contesta fuera de horario, de manera informal. La tecnología está ayudando a que se pierda el tacto, el interés y la formalidad.

Actualmente creemos que el problema es la pandemia, pero realmente el problema existente es la “tecnología”, y no digo que no la tengamos (no me malinterpretes), más ahora con toda esta problemática (dependemos de ella), claro que amo hacer todo más fácil, pero quisiera que tomáramos más conciencia y recordáramos lo que es levantar el lápiz para escribir tus metas, el involucrarte en el proyecto, el querer hacer las cosas con esfuerzo, entender que las metas no se consiguen de la noche a la mañana, el comprender que el éxito requiere trabajo y esfuerzo, no es algo instantáneo, el no rendirse ante una adversidad o cuando las cosas no salen como uno esperaba, tenemos que tener paciencia y mucho entusiasmo.

El empresario hoy en día NO LEE… NO LE Entusiasma Esforzarse-Estudiar-Emprender, son palabras que se han perdido con el paso del tiempo. Que la tecnología no te quite estos atributos ya que son fundamentales para tu crecimiento profesional, utilízala sabiamente (es el medio, más no el objetivo), sigue esforzándote para superarte cada día, que el trabajo duro y constante son la clave del éxito.

Paola Rodríguez
Dirección General